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martes, 12 de junio de 2007

La ciudad II

Un escote admirable como hay muchosEn muchos aspectos, me encanta Madrid. Un clima demasiado continental para mi gusto, pero delicioso en el entretiempo. Sí, las suaves temperaturas de la primavera y el otoño son demasiado cortas por estos lares. No obstante su fugacidad, la primavera en esta ciudad nos regala una explosión de cuerpos en flor, ávidos de mostrarse tras varios meses de obligada reclusión. Mujeres de todas edades, colores y condiciones muestran con una orgullosa naturalidad lo que los genes (y a veces la ciencia) les han dado, utilizándolo a modo de multiplicador de su atractivo, y a veces incluso de su belleza. La operación bikini está en su apogeo, los gimnasios están a reventar y los centros de bronceado a base de UVAs tienen unas colas (perdón, filas) por las tardes dignas de las mejores ofertas de rebajas. Todos sacamos la ropa de verano del armario y ellas sonríen al volver a ver esa camiseta que tantos beneficios les reportó el año pasado en la campaña publicitaria.

Y hete aquí que te encuentras paseando, sintiendo la brisa templada en el rostro, a veces incluso cerrando los ojos e inspirando, renaciendo de nuevo al calorcito del incipiente verano, pensando en los cálidos y agradables meses que tienes por delante, cuando te cruzas con esta marea de cuerpos que han decidido tomar el aire en bastante más superficie que la de la cara, cuello y manos. A eso le añades que tienes dos ojos en la cara, que no tienes problemas de conciencia y que adoras la belleza femenina por encima de casi todas las cosas, y... ya tienes el típico cóctel primaveral, que algunos autores expertos en la materia suelen denominar "ufff... qué calorr".

Así que ahí estás, paseando la ciudad, y disfrutando de la belleza que te sale al paso con la más limpia de las intenciones, cuando te percatas una vez más de lo de siempre (y no pretendo crear polémica con el sexo contrario): muchas mujeres disfrutan mostrando su escote bajo el lema "Got milk?" como si de un escaparate se tratara, pero se ofenden más allá de cualquier límite lógico si te cazan disfrutando del panorama. Y yo me pregunto: ¿para qué irán por la calle dejando tan, tan poco a la imaginación, si luego se ofenden cuando encuentran que algún simple va y hace lo que todos desearían hacer, es decir, echarles un buen vistazo? Es algo que escapa a mi comprensión, debo ser muy cortito. Después, si preguntas, hay algunas que, muy convencidas de su argumento, te espetan: "es que yo me pongo guapa para mí misma". Y tú piensas: "claaaro, claaro... como que si estuvieras en una isla desierta te ibas a poner todas las mañanas como un cuadro de Goya".

La verdad, hace años que ya no discuto sobre estas memeces. Pero me sigue llamando la atención el que se ofendan porque te fijas en lo que precisamente te están enseñando con el único objetivo de que sea admirado. Igual va a ser que son las dueñas del espectáculo las que van mucho más allá de lo debido con su imaginación, e imaginan que tus glándulas salivales trabajan mientras las miras, cuando lo único que haces es admirar su belleza como el que admira un Velázquez. Pero claro, ponte a explicárselo, porque ya sabes lo que pensarán de ti.

Qué le vamos a hacer. Viva la primavera.

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lunes, 19 de febrero de 2007

Curiosidades I

Ábrete...a los que te rodeanMe llama mucho la atención la facilidad con la que la gente airea en los blogs sus más íntimos sentimientos, pero luego no es capaz de contárselos a la persona que más cerca tiene. A veces esa persona es su pareja, a veces es un amig@...pero no. Prefieren contárselo a todo el mundo en un blog, y por escrito. ¿Cuál es la razón? ¿La distancia? ¿Que no estás mirando a los ojos a la persona a la que se lo cuentas? ¿La naturaleza asíncrona de esa comunicación? No lo sé, pero me parece triste. Luego nos quejamos todos de que no tenemos con quién hablar, que a nadie le importa lo que tenemos que decir, que la gente no escucha... y para empezar, somos nosotros mismos los que no nos abrimos a contarle en persona a la gente lo que tenemos dentro. Luego que si soledades (jaja), que si nadie me quiere, que si tal o que si cual. Empecemos a luchar contra esa falta de comunicación por nosotros mismos, y hablemos con la gente, comuniquémonos. No es tan difícil. A no ser...

...que tengas un problema. Supongo que sí, que hay gente que lo tiene. Me refiero a un problema psicológico, relativo a su capacidad para comunicarse con el resto de seres humanos. Yo conozco a una persona así. No podía hacerlo. Prefería escribir un correo de 7 páginas antes que decir lo que fuera en directo. Curioso de entender, sobre todo para alguien que le encanta pasar horas conversando con los amigos. Pero así es. Es un problema realmente importante, y la persona que lo sufre no puede superarlo sin ayuda. No obstante, es difícil que teniendo un problema así, reconozcas que debes tratarlo con un profesional, ya que afecta radicalmente a la manera en la que te relacionas con el resto de seres humanos, y no hablo sólo de los compañeros de trabajo, vecinos o conocidos. Hablo también de tu familia, amigos íntimos y/o pareja.

Pero me resisto a creer que tod@s l@s que tienden su ropa interior en un blog tengan este problema.

Sí, yo también escribo en un blog. Pero escribo lo mismo que comento con mis colegas delante de una cerveza... por cierto, me deben una.

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