domingo, 14 de diciembre de 2008

Los cambios VII

Las últimas tendenciasHace mucho, mucho tiempo que llevo explicando a todo aquel que quiera escuchar lo que es una empresa: "cosa hecha para ganar dinero". No una ONG, vamos. Aparte de eso, tiene una serie de características que comparten prácticamente todas las empresas, sobre todo las grandes: cuando su definición (ganar dinero) se ve en peligro, reajusta su configuración para adaptarse a las circunstancias ("recortes"). Y normalmente, los recortes conllevan en la mayoría de las veces reducción de plantilla.

Hay ciertas empresas que, por su naturaleza, pueden parecer tremendamente estables (y por lo tanto interesantes laboralmente) para mucha gente que no se para a pensar en la definición ni en cómo se adaptan a las circunstancias cuando sopla viento del norte en la economía. "Esta empresa es muy estable", dicen muy seguros de sí mismos.

Después de explicarles la definición de empresa, gastas un poco de tu tiempo en explicarles qué es un trabajador para una empresa: "un número". Ellos no están de acuerdo contigo, porque aplican el "principio de estabilidad", que no cuadra con que la empresa te considere un recurso totalmente prescindible. Les explicas también que ninguna empresa, grande o pequeña, estable o inestable, incluso estatal, se parará a pensar en ti, en tu circunstancia, en tu valía profesional, en tu trayectoria o en tu valor para la empresa cuando vengan las vacas flacas. Pero tampoco cogen el "conceto", porque llevan muchos años apoltronados en su silla poniendo la mano a fin de mes sin que nada cambie.

Pero un día las cosas cambian. Un día, sin que nadie (bueno, casi nadie) entienda muy bien por qué, unos caballeros en EE.UU. con muchos conocimientos sobre economía comienzan a dar hipotecas a gente que no puede pagarlas (subprime) y otros caballeros crean unos productos para el mercado de valores que se basan en esas hipotecas. La bola empieza a crecer, se internacionaliza, y unos pocos meses/años después tenemos al mundo entero sumido en una crisis económica como no había desde los años 20.

Le llega entonces el turno a las empresas de demostrar una vez más lo que son, y vaya si lo hacen. Más aún si cotizan en bolsa y se deben a sus accionistas. Así que empiezan a tomar medidas encaminadas a mantener en pie su definición, reajustando su configuración, como siempre. Como una medida más, y llámesele como quiera (ERE, reducción de plantilla, despidos selectivos, etc.), la empresa empieza a despedir gente. Y aquellos que se veían indefinidamente sentados en su cómodo sillón, empiezan a ver desaparecer el suelo bajo sus pies. Mientras esto ocurre, se preguntan asustados cómo es esto posible. Con lo que ellos le han dado a la empresa, todos estos años, con lo trabajadores que son y con el compromiso que han tenido siempre con ella. Han olvidado la definición, y cómo se hacen los ajustes.

Aviso (una vez más) para el que no lo supiera: una empresa no es una ONG. Su objetivo es ganar pasta. Si el tema está fastidiado despide gente. Y cuando empieza a despedir en masa, es como un tarado con una venda en los ojos disparando una recortada en la Puerta del Sol. Si te toca, te tocó. Y después ya no es momento de preguntarse "¿cómo es posible?".

Igual en mi siguiente entrada ya estoy en el paro.

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